A pesar de que algunas señales de esperanza se vislumbran en el horizonte, la incertidumbre y la angustia parecen no querer abandonarnos. Vemos un fin, lo intuimos, pero no sabemos -o no queremos entender- de qué se trata y, por las dudas, no nos hacemos cargo. Después de todo, ya atravesamos varios apocalipsis y acá seguimos, vivitos y coleando. Mientras tanto, con cada nuevo hallazgo investigativo alentador los aspectos negativos redoblan las apuestas. Cepas nuevas que desafían a las vacunas que logramos conseguir a una velocidad récord, la liberación de las patentes que piden unos, los subdesarrollados, y rechazan otros, los poderosos, los laboratorios y las empresas tecnológicas que no paran de acumular en sus arcas. A todo esto se suman la emergencia climática por la destrucción acelerada del medio ambiente y la sexta gran extinción de la que hablan los especialistas. El futuro, por supuesto, continua incierto.
Es un buen momento, entonces, para preguntarnos cómo llegamos hasta acá. Y es eso lo que hace el filósofo David Montesinos en Las razones del altermundismo (Punto de Vista Editores). Allí, el español analiza los puntos más importantes de por qué y cómo estamos donde estamos, al tiempo que bosqueja lo que el futuro tiene para ofrecernos. Para el ensayo, el autor parte de la obra de la periodista y activista canadiense Naomi Klein, quien desde la publicación de No logo (2000) y La doctrina del shock (2007) critica la globalización, las prácticas opresivas del capitalismo contemporáneo y sus previsibles consecuencias. Con una mirada crítica, el autor desmenuza y desenmascara el discurso del neoliberalismo.