El sociólogo estudió las variaciones en la punición y la prisión perfeccionando el método de Foucault.
Mientras que a fines del siglo XX, y no sin ciertas ambigüedades, se abrió un espacio político para las consideraciones humanitarias, el comienzo del siglo XXI está marcado por el retorno de la política de la ley y el orden: la represión ha desplazado a la compasión. Basta ver cómo los gobiernos europeos cambiaron sus políticas hacia migrantes y refugiados, de enviar botes de rescate diez años atrás, a perseguir a las organizaciones no gubernamentales que hoy intentan ayudar a estas personas.