La palabra privilegio se usó por primera vez en el siglo XII y se refería a un “proyecto de ley a favor o en contra de un individuo”. En Estados Unidos, el 64% de los funcionarios elegidos son hombres blancos, a pesar de que solo constituyen el 31% de la población del país. Esto se relaciona con el hecho de que las expectativas de los blancos les dan forma a las interpretaciones de las leyes, que les permiten alegar, por ejemplo, que fue el miedo lo que les hizo matar a una persona negra desarmada o, como escribe la teórica racial y profesora de derechos y libertades civiles Cheryl Harris, “las leyes estadounidenses han reconocido un interés en la blanquitud como propiedad”.