El lunes 8 de junio, la banda inglesa Muse lanzó su noveno disco, Drones. Con la idea de una supremacía de estos aparatos como hilo conductor, las letras narran -desde diferentes ángulos pero con ritmo sostenido- cómo una persona que se siente perdida y sin rumbo se deja esclavizar hasta ser transformado en una máquina de matar. Puede sonar a estrategia de marketing pero la banda se encarga de dejar en claro que tiene un compromiso con el tema: el cantante, Matt Bellamy, decidió abordar de lleno la cuestión después de leer Predators, un libro que habla de la “guerra” que la CIA lleva a cabo -con drones- contra Al Qaeda. La posibilidad de que estos mecanismos que ahora funcionan a control remoto puedan, en el futuro, tomar la decisión de matar gente es, en palabras del artista, “un paso aterrador en la tecnología”. Por eso, desde la música, se hace eco de un debate que pasó de la especulación teórica a una amenaza cada vez más real: el fantasma de la dominación ejercida por las máquinas.